Los parques del centenario

Publicado: 28 marzo, 2010 en Ideas

Tú sabes que aquí, y en nuestras frentes, está tu nombre

Desde que era niño me encantaban los ojos.

Encontraba una extraña fascinación en colgarme de ellos y recorrer los párpados abiertos.

Eran mi parque de diversiones, cuando alguna mujer parpadeaba, con sus enormes pestañas, me deslizaba en la resbaladilla que llegaba hasta su boca donde bebía un poco y volvía a subir para otro paseo.

Los parques  se abrían y clausuraban con el tiempo.

Siempre lloré cuando finalmente se cerraban para mí y miraba a otros lados para no ver a otros jugando en mis columpios y resbaladillas.
Hace un rato, el parque que se acababa de cerrar me envía una invitación. Dice que tiene que cerrar un ciclo y que para ello necesita verme.

Yo no quiero volverme a quedar colgado de sus pestañas. No quiero volver a padecer el cierre de sus rejas pequeñas y delicadamente adornadas, pero más firmes que ninguna otra.

He pensado no volver a jugar. Estoy viejo para esas cosas.

De algo estoy seguro, los ojos me atraparán mañana, me enamorarán de sus juegos y se cerrarán para siempre nuevamente.

Pero de alguna forma sé que en esos ojos, en ese parque, jamás habrá alguien que juegue con la emoción, el placer, la esperanza y la niñez con que hice yo.

Ojalá de algo sirviera.

comentarios
  1. Chan dice:

    Analogías, ¿qué de una vida sin ellas? Hay que saborizar la vida con la inocencia de la niñez. Sino, nos queda sólo realidad.

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