Pensando a media vos…

Publicado: 21 abril, 2010 en Poemas

¿Vos creés que recordaré algo menos que tu voz?

Tu voz ha regresado a mi oído tres o cuatro veces hoy que me encuentro solo,

¿Dónde carajo queda tu pueblo,

el escondido, el que no conoceré nunca

y que hoy pisas con la misma autoridad que a mi conciencia?

Pinceladas débiles,

esas del impresionismo que para nada te impresiona,

dibujan apenas tu cuerpo medio,

tu vida media,

tu voz media dormida que juega con mi pensamiento.

“Daniel” repetiste tantas veces

como me negarás hoy y mañana.

Soy el oculto,

el subterfugio de pasiones que no imaginaste nunca tener,

de placeres que no pensaste en sentir.

Mi voz, la que te enamora,

no soy yo; es la noche,

el martirio,

la urgencia.

“Daniel” repetiste tantas veces

como tu alma que es del que te has creído soy,

me negará esta noche en que sola trates de conciliar el sueño.

Tus ojos leerán este texto mucho más tarde,

algún día que venzas el miedo de estar y ser,

algún día que yo derrote a los demonios del recuerdo

y a los fantasmas de los que pretendo olvido.

La colección de nombres en mi mente,

de imágenes en mi rostro,

cede ante el recuerdo único de tu voz agravada

por la pasión de mis labios en tu cuello,

de tus labios en mis hombros,

en mi pecho.

Las ordenaré alfabéticamente,

comienzo por Adriana y termino por Zoila,

¿te parece?

En medio debiera haber tantas

pero interrumpes el juego memorioso con el grito ajado “Daniel”,

repites y vuelvo a tus ojos almendrados,

al juego con sus senos, con tu cintura.

¿En qué iba yo?

¿Hubo alguna Arantxa?

Confundes mi mente con tu sueño.

“Quiero ser tu musa” dices y ya lo eres,

carajo, no te has dado cuenta.

Tengo que aniquilar a la jauría,

debo eliminar los recuerdos.

“Quiero ser tu musa” me repites,

y las musas son nueve, corazón,

pero acá son muchas más,

cientos de otras que vienen y van en el recuerdo.

La mujer de la parada de autobús que aún no olvido

“¿En qué piensas?” dice mi alma mientras trato de recordar

¿qué me dijo antes de subir a la infaltable Ruta 13 por última vez en mi vida?

Traiciono al recuerdo, invento un pensamiento.

¿De verdad quieres ser tan importante?

Los finales trágicos de Melpómene han asaltado todo el sexo con mis musas.

Traiciono al recuerdo, algo digo

diluyendo el cadalso de todas mis inspiraciones ajenas.

¿Las dejas vivir, te das cuenta?

Seguramente es algo entre mujeres.

¿Era ella la que sigue siendo hoy en mi recuerdo?

O probablemente eras tú, años antes de haber nacido,

encarnación de todas y ninguna,

negación repetición autoafirmación de la necesidad pendeja

de ser con alguien, de estar para alguien, de vivir con alguien.

Probablemente todas ellas sean tú,

suma de todas las posibilidades, de todos los miedos,

de todo el espacio.

Final de la cinta en que se grabará mi vida amorosa,

principio del tristísimo celibato,

eres más que una aventura servida con brandy,

menos que una conquista eterna,

eres el fruto del almendro,

perenne en el centro de mi alma,

eres la ramas que salen por mis ojos,

la inquisidora única de mi pasado,

la verdugo de posibilidades en el presente,

la que tiene miedo a la palabra futuro.

Eres la musa, la suma de las nueve o de las ciento treinta y cinco y más;

lo eres y te temo.

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