Tristeza de alborada

Publicado: 9 mayo, 2010 en Poemas

“Abriré un corredor entre esta espesura de efluvios, cortaré las ramas enlazadas del bosque invisible; con las uñas y los dientes cavaré un túnel en la muralla; me convertiré en una espada y de un solo tajo partiré en dos la cortina. Yo desataré el nudo. Yo te mostraré el mundo. Iremos al sur: para saludarte el mar se levantará de su lecho y agitará su penacho de sal; a tu paso, los pinos de la avenida de mi casa se inclinarán”.

Octavio Paz

Entretejido con la luz de la alborada

tu recuerdo permanece, honda y perenne

custodia de cada movimiento, pensamiento,

de cada idea.

Inmerso en el salvaje peregrinar

de mi memoria

disuelto con el recodo del susurro en el bosque

avanzo en sueños hasta donde moras.

Presencia negada ¿así eres más presente?

tus dedos fantasma contra mi piel

acarician, toman lo que definimos tuyo

cada centímetro del mundo

todos los acres de los montes y los valles

Rebeldes ojos que juegan con la mente

desquiciados los sentidos miro tu cuerpo en cada parte

respiro tu presencia, palpo tu transparencia.

Eres sonido por todas las horas de silencio

visible por tu transparencia

el amor se hace con las palabras

y tu eterno monólogo en el silencio

eres notoria aunque no lo quieras.

Con mi pincel busco dibujar tu trazo

la curva de tu cadera

el brillo enamorado de tus ojos de caoba

tu cabellera en llamas

tu voz que es una con la del universo

tu pecho profético, pleno con mi futuro

tus brazos con lo que dibujas mi vida

cada centímetro de tus piernas…

Entre la música que escucho y la fe que te tengo

Soy incapaz de tantas cosas.

Tú me has dicho con el corazón

en las manos que lo nuestro es

más fuerte que cualquiera cosa

Tan férrea es la voluntad de

amarte que persisto a la muerte

que rodea cada uno de mis pasos.

Como en Clement

mi esposa de 23 años sabe que llueve

sólo para que ella sea feliz

He creado este mundo sólo para que lo sea

cada viento que refresca el rostro claro

cada gota que moja el desaliñado copete

cada flor vista por sus ojos

la he puesto calculando su risa contagiosa

su sonrisa callada

Cada detalle, cada piedra

colocado en el mundo en desorden aparente

ha sido planeado con exactitud

para que la mirada que en ellos se posa

los ojos de caoba que lo observan

piensen en mi gesto silente

en la idiota mueca gentil que adorna mi rostro

y me abracen con el alma

y me abrasen con el pensamiento

La noche me asalta repentina

es tarde pero todavía no es la hora

bésame ya que el pensamiento lo ruega

desde el alba grosera hasta la serena aurora

Marzo 19, 1996

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s